Tras los recortes anunciados por el Gobierno el pasado 11 de julio, NOPHOTO ha decidido documentar la evolución del verano más inhóspito y desalentador de nuestra historia reciente. Por si después de éste ya no hubiera otro. Por si desaparece de nuestras vidas el verano. Este blog narra por tanto un estado de inquietud. Sus contenidos son frágiles y discontinuos, asociados a la naturaleza precaria de los tiempos que vivimos. Pretende describir y rememorar las emociones de esa experiencia en vías de extinción que llamamos verano.

Hoy no ha sido A. sino yo quien se ha encontrado una foto abandonada. La he descubierto mientras iba hacia el estudio. Al recogerla y observarla no he podido evitar recordar que todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

Empezábamos el verano preguntándonos sobre las posibilidades de la fotografía para rescatarnos, o al menos salvar el recuerdo de este último verano. Por si después de éste ya no hubiera otro.

Precisamente rescate ha sido una de las palabras más leídas y escuchadas este verano, y la otra recorte, que imagino es como querían referirse en realidad al correspondiente secuestro.

Llega el final del verano y leemos que los duques de Edimburgo han conseguido que los jueces secuestren urgentemente unas fotografías. Así es que algo de valor tendrá la fotografía. Claro que sólo se trata de los pechos de una duquesa al descubierto.

 

Ante la ley hay un guardián.

Dentro de pocas horas estaré sentado en una mesa de una terraza del centro de Madrid. Delante de mí estará X. y a mi derecha se sentará Z. Nos reuniremos allí gracias a que Z. ha conseguido que X. acceda a hablar conmigo. Es una cita que he imaginado tantas veces que algo extraño deberá suceder para que no esté dentro de las posibilidades que he visualizado. Voy con la intención de comportarme tan frío como un iceberg y ocultando mis ocho novenas partes de dolor ante X., pero una cosa son mis intenciones y otra lo que sucederá.

Es lo último que deseo, pero quizás nuestros reproches mutuos alarguen nuestra cita hasta el infinito. Puede que se haga de noche, que amanezca y que por la mañana nos pille el equinoccio de otoño sentados en esa mesa. Sería un bonito final de novela para el último verano de nuestras vidas. X. y yo discutiendo sobre el honor mientras el verano se escapa.
He dejado hasta esta tarde la puerta de la ley entreabierta. Espero que cuando llegue la noche, yo y X. alcancemos un consenso y pueda por fin escuchar las palabras del guardián de la ley:

“Nadie más podía entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente. Ahora cerraré.”


Su hermana Emilia opina lo mismo.


Mi abuela tiene los ojos claros y le gusta más el otoño porque hace menos sol.


- Las vacaciones son una invención humana, un derecho que hemos ganado a través de los años para que trabajar adquiera sentido…

Al final de la entrevista no le pude decir todo lo que me alegraba de haberlo conocido. Tuve que salir a toda prisa porque tenía el coche en “zona azul”.

-Foto realizada para una entrevista el 25/06/2010

Hoy se le ha caído a alguien este libro en una calle de Entrevías. Al final no me lo he llevado, lo he dejado en un banco para que otra persona lo pueda leer.

Hoy, al ir a la casa de G, he visto el aviso definitivo que marca el fin del verano y la llegada del otoño en la ciudad: “Por la presente comunicamos a los vecinos el cierre de la piscina hasta la próxima temporada de verano.”

Cádiz es la ciudad más antigua de occidente y la capital de provincia con el mayor índice de paro de Europa. Existe un lugar en donde uno puede comprender ambas cosas a la vez y no estar loco. Se llama Los Pabellones y es un bar amplio y amarillento que abre cuando le da la gana, pero que a las siete de la mañana se llena de hombres solos.

Paredes de azulejo. Barcos, viejas fotos de Camarón, imágenes de Carnaval y carteles ilegibles. Televisión encendida. Una equipación del Cádiz C.F. de los años ochenta. Los habituales entran, saludan, piden con un gesto y se colocan en su posición preferida. El camarero sirve sin preguntar: tabaco, café, copas de anís y de coñac. Camisas abiertas. La cara de sueño del recién levantado se cruza con la cara roja del que no ha dormido. Sombreros. Silencio. Amanece, que no es poco.

Hoy encontré una imagen de hace algún tiempo, de cuando la construcción, el ladrillo le dicen ahora, era el estandarte, el mascarón de proa de una economía, que tuvo, como el Titanic, su iceberg.
Solo que ahora parece como si hubiese sido el pasaje el único en empeñarse en no verlo. Y ni el capitán, ni la tripulación, ni siquiera los músicos, hubiesen tenido nada que ver en esa película.

La foto no es lo suficientemente buena pero es que no pude acercarme lo suficiente. Entre Robert Capa y yo había un cristal. A pesar de que estamos en situación prebélica me parecía una macarrada romper el cristal de la vitrina de la exposición del Círculo de Bellas Artes para acercarme un poco más. Si me hubiera atrevido, una vez metidos en harina, también habría robado ese carnet de prensa de Capa. Lo usaría de marca páginas y no se lo dejaría ver a nadie. Sería mi tesoro.

Supongo que nuestra generación estará obligada a documentar lo que sucederá los próximos años. La coyuntura actual nos impedirá retener las fotografías en soportes físicos y tendremos que hacer imágenes digitales frágiles que se perderán en la confusión de la batalla. ¿Dónde cargaremos nuestras baterías? ¿Dónde vaciaremos nuestras tarjetas de memoria? ¿Quién encontrará en un futuro nuestra maleta mexicana?

Mi abuelo materno y mi padre me enseñaron los rudimentos del dominó cuando yo era pequeño. Desde entonces no había vuelto a jugar hasta que conocí a A., experta jugadora de la larga saga de grandes jugadores que es su familia. Hoy, como todos los domingos, después de comer se monta la partida. Se retira vasos, platos, cubiertos y sobre la mesa de formica se empiezan a jugar varias partidas que se alargarán hasta la hora de cenar. Gracias a A, a su padre, tíos y abuela, ahora juego medianamente bien. Me gusta mucho pasar la tarde del domingo disfrutando de este juego tan antiguo del que no se sabe realmente su origen. Hay una gran discusión sobre este tema, a mi me hace gracia una historia un poco absurda y poco fiable que cuenta lo siguiente: en la antigua China, cuando un emperador mandarín quiso tener un juego que rivalizara con el ajedrez que habían inventado los hindúes, mandó a sus súbditos que se inventaran uno. Al final fue un zapatero el que, utilizando las suelas de los zapatos, fabricó las fichas e inventó el dominó. Lo más divertido de esta historia es que cuando le preguntaron el nombre de este juego, él, que era gangoso, dijo que lo llamaran domingo ya que era el día en el que lo había ideado y fabricado, pero la letra “g” no llegó a oídos del mandarín, por lo que lo bautizó como dominó.

1 Galopeo

2 Más galopeo

3 Exaltación de la amistad

4 Cánticos populares

5 Tú eres mi padre

Tras sobrevivir a su primera semana de cole, Noa le acaba de contar a K. que tiene un lápiz y una goma dentro de la cabeza: el lápiz para escribir lo que quiere decir y la goma para borrar lo que quiere olvidar.

Se ofrece fotógrafo responsable con estudios superiores y facilidad para los idiomas. Especialista en viajes, álbumes familiares y proyectos colectivos. Referencias editoriales recientes de resultados imprevisibles.

Vehiculo propio, aunque es mejor que no lo use.

Pese a que se ha hecho mayor navegando por La Ancha Frontera, aun prefiere el cola-cao al café y las “calcamonias” a los tatuajes.


Algunos días veo nada…
Me resulta interesante esta definición de la nada: “Ningún individuo sustancial se asocia destructivamente con otro” (Mario Bunge). El ser humano lo hace constantemente.
En algunas ocasiones no veo nada…

Es evidente que estamos al final de una era, no hay más que observar las señales. Me cuenta Jonás que actualmente una de las operaciones más demandadas de cirugía estética es el blanqueamiento anal. Aunque sepa que el blanqueamiento no sea un invento de estos tiempos me sorprende la noticia, es de locos. Los chicos de mi barrio ya conocíamos que Franco tenía el culo blanco porque su mujer se lo lavaba con Ariel. Así decía la canción escrita por un desconocido que debería ser hoy presidente de la SGAE.

Este verano barriendo en la casa de mi pueblo me encontré dos monedas. Una de ellas era de una peseta con la cara del rey y la otra de cincuenta céntimos con un Franco envejecido. Llevan desde entonces viviendo en el fondo de mi cartera porque las monedas son para el que barre y a la ley de la botella el que tira va a por ella.

Por la mañana he llamado por teléfono a Rajoy para ver cómo va España. Necesito información privilegiada urgente. Estoy esperando ansioso la anunciada desaparición del euro y la vuelta a la peseta. Cuando eso suceda, por breves segundos, seré el hombre más rico de España.

“El proceso de desindustrialización del interior de las ciudades es un fenómeno que se generaliza a partir de la segunda mitad del siglo XX en la mayor parte de las grandes urbes del mundo. Su característica más importante es el cese de la actividad industrial y su abandono gradual y centrífugo, del centro hacia afuera, de la ciudad. El vacío que queda es utilizado para reorganizar el espacio urbano, creando principalmente nuevas zonas residenciales y generando un acusado cambio funcional. Es obvio que este traslado de la industria a la periferia, liberando suelo urbano, favorece las operaciones especulativas (…) El cambio de uso del suelo, de industrial a residencial, genera grandísimas expectativas. Especialmente cuando se trata de un suelo que con el tiempo ha quedado situado en pleno centro urbano y se presta a golosas maniobras lucrativas. La revalorización y los grandes beneficios que de su explotación se derivan, hace que la mayor parte de las veces prime más una planificación condicionada por el factor rendimiento económico que la realizada por planes inteligentes y pensados con vistas a la futura población y a los servicios que ésta pueda demandar, estableciendo redes eficientes.”

Desindustrialización y transformación urbana en Madrid
Enrique Fidel
Urban Idade


8.003 Km son los que separarán dentro de unas pocas horas a mi hermano Gonzalo de su mujer y de su hijo.
El sector donde trabaja es muy reducido y su profesión quizás es de las más extrañas que se puedan encontrar y a pesar de ello, su empresa lo ha enviado a “hacer las Américas”.
Acabo de dejarlo en el aeropuerto y ya lo echo de menos…

Cuando a mi hijo le preguntaron en el colegio a qué se dedicaba su padre él contestó que a jugar al baloncesto. En su percepción de niño el trabajo es una cita obligatoria y jugar al baloncesto los martes es la única que supo decir de mí. Es cierto que cada vez me cuesta más explicar a qué me dedico. La ausencia de un trabajo fijo y la incertidumbre me obliga a reciclarme constantemente. Como decía la mala Rodríguez lo que vengo a ser es un “Aprendiz de tó maestro de ná”.

Tras volver del verano hoy he hecho el primer encargo fotográfico. Eran unas fotografías para una gran fábrica de papel que edita una revista interna que se edita para los trabajadores. Los posibles lectores son unas doscientas personas y dudo que más de cincuenta realmente la lean. Esta mañana me han llevado a las naves donde guardan el papel usado dispuesto para reciclar. Había periódicos extranjeros llegados directamente desde el aeropuerto, catálogos de grandes almacenes sin desembalar, revistas, coleccionables… El lugar tenía un aspecto de cantera con tantos cubos apilados de papel prensado. He removido las hojas de papel (como hacia Mayra Gómez Kemp con las tarjetas postales de los concursos del Un, Dos, Tres) para extraer un periódico al azar. Me ha dado pena porque estaba lleno de palabras que no habían sido leídas nunca. Palabras que nacen, no se leen y mueren. Así todos los días. Llegará el momento en que todas esas palabras nos reclamaran sus derechos y se levantaran en armas ante todo ese desperdicio provocado por los hombres. Habrá que ponerse cascos protectores en los oídos porque van a hacer mucho ruido.

La vuelta al cole es un invento de El Corte Inglés, también lo son la Primavera (que ya es) y la paga extraordinaria. Mi madre llama “el inevitable” a este singular elemento vertebrador del país. Convertido en una especie de ministerio, durante una época colocarse en El Corte Inglés era una garantía de vida. Ahora ya no contratan a nadie fijo y a sus empleados les han reducido descuentos y privilegios. No tiene nada de particular, la crisis y la competencia han afectado al gigante. Aunque sus últimas cifras hablaron de grandes beneficios, todos sabemos que si España va mal, El Corte Inglés no puede ir bien. Lo que es extraño es que nada de esto se publique: parece que su publicidad compra espacios que van más allá de las páginas inicialmente asignadas. Y supongo que no pagan en corticoles.


Hoy ha empezado el curso en el Colegio de San Ildefonso, que está al lado de donde vivimos A. y yo. Desde una de las ventanas de la casa vemos el tejado del patio del colegio y, sobretodo, oímos a los niños mientras entran en él. Echaba de menos este sonido, el cual nos acompañará todas las mañanas durante los próximos 9 meses. Siempre me ha alegrado escuchar esta melodía que marca el principio de nuestra jornada pero hoy, al leer que “esté será el curso escolar más conflictivo de las últimas décadas” y que “las medidas impuestas para ahorrar en educación sólo servirán para retrasar aún más la salida de la crisis”, me siento triste.

Ya sé que soy un poco exagerado, pero hoy he acabado en un lugar que parecía sacado de una película de Mad Max, en un paraje distópico en dónde daba la sensación de que cualquier tipo de sociedad ideal había desaparecido.

Leo lleva todo el verano preguntando cuantos días faltaban para el 7 de septiembre. Desde hace meses sabía que ese día comenzaban sus clases en la escuela de fútbol. Ese día ha llegado. Leo estaba tan nervioso que le costaba atarse las zapatillas. Era el único de toda la escuela que no llevaba botas de fútbol y eso me ha hecho sentir bien. Mientras el profesor explicaba las características del curso, Leo se ha sentado en el suelo rodeado de niños con las camisetas de sus ídolos. Aun no los conoce, no sabe sus nombres, pero es muy probable que alguno de ellos llegue a ser su amigo del alma de mayor.

Me he pasado dos horas en silencio viendo al grupo de niños divirtiéndose con una pelota. Los veía a ellos pero estaba jugando yo. Confieso que fui yo quien insistió en apuntarle a esa escuela de fútbol por esa manía egoísta que tenemos los padres de reflejar en los hijos nuestras ilusiones.

Dicen que fueron los mismos mayas que ahora nos tienen en jaque, los precursores del fútbol con su juego de pelota. Yo no creo que sea así, pienso que el dar patadas a una pelota está dentro del ADN humano. Como si la pelota fuera la Tierra y expresásemos con esas patadas nuestra rabia de no poder salir nunca de ella.

En cierto momento del verano, la piscina se llenaba de cosas y yo me ponía triste. Mi padre le decía a mi madre: “barrunta colegio”.

Debido a que las ventas españolas de armamento aumentaron en 2011 un 115% con respecto al año anterior, ahora se puede encontrar en las tiendas este tipo de juegos para niños. La industria armamentística española está de enhorabuena en tiempos de crisis; funciona y ha conseguido ascender a 2.431 millones de euros sus ventas. Es para sentirse orgulloso y este tipo de juegos son muy útiles, didácticos y constructivos. Si desde pequeños se van familiarizando con las armas y son capaces de reconocerlas y diferenciarlas, tal vez de mayores lo tengan más fácil para labrarse un futuro en esta industria en alza.

Lo peor de la vuelta al cole era que cuando llegabas al barrio mis amigos tenían muy avanzada la colección de cromos de fútbol. Yo llevaba tres meses aislado en las montañas y ellos ya estaban aburridos de observarlos, se inventaban juegos con los cromos repetidos. Les habían perdido todo el respeto mientras que yo miraba emocionado esos trozos de papel con caras de futbolistas desconocidos.

Lo mejor de la vuelta al cole era forrar los libros y preparar el material escolar. Me gustaba el cole. Yo era de los que en verano, a pesar de aprobarlo todo, me compraba el Vacaciones Santillana por placer. ¡Hay que ser gilipollas!

A pesar de que nunca entenderé el cambio de nombre de Ciencias Sociales por Conocimiento del Medio, hoy me he presentado voluntario a comprar el material escolar de mis hijos. He ido a la única papelería clásica que existe en Malasaña. En la puerta en un gran cartel anunciaban que la subida del IVA no afectaba a los precios. La profesora de Leo le ha pedido tres botes de pegamento de barra. Yo sólo le he comprado uno. He pensado que como en Diciembre dicen que se acaba el mundo no me quiero arriesgar a que se seque el pegamento en la cartera de Leo tras el Apocalipsis. Luego ya, si es una falsa alarma, pedimos a los reyes magos los dos pegamentos que nos faltan.

Tres días escuchando enseñanzas del Dalai Lama sobre compasión, felicidad, mente esquiva y seres sintientes.
El viaje termina aquí. En la estación de autobuses, sensación de incertidumbre en el estómago .
Nada seguro de vuelta en Madrid, muchos idas, muchos proyectos. Ninguno fijo. Autónoma.
La monja budista dijo que la vacuidad no es bien entendida en occidente, que significa la carencia de existencia inherente, la verdad última, la amplitud, las infinitas posibilidades… que vacuidad no significa vacío.
Que así sea.

Hoy, al ver a este hombre, me he acordado del final de un cuento del gran Kurt Vonnegut.

“–¿Sabes una cosa? –dijo el presidente de la junta–. Antes me preguntaba lo que pasaría con todos los estadounidenses como él, esa raza nueva, brillante y lustrosa que creía que la vida no merecía la pena si no consistía en lograr que su familia fuera más y más rica. Me preguntaba qué sería de ellos si volvían los tiempos malos y descubrían de repente que sus bienes netos estaban bajando –Breed apuntó al techo y luego al suelo– en lugar de subir.
Los malos tiempos habían vuelto. Más o menos, cuatro meses antes de que se declarara la epizootia.
–Son hombres unidireccionales… sólo están pensados para subir– dijo Breed.
–Y sus mujeres unidireccionales y sus hijos unidireccionales –El doctor Everett se acercó a la ventana y echó un vistazo al invernal Harford–. Dios mío… la industria más importante de este país se muere por una forma de vida.”

Ante la ley hay una puerta.

X. ha conseguido que este sea el verano más insomne de mi vida. Tenía miedo de regresar después del verano a Madrid porque si no recibía respuesta de X. a mi ultimátum, en breve tendría que iniciar los trámites para atravesar la puerta de la ley, la única escapatoria que X. me dejaba.

X. después de lo que me hizo, me había negado el derecho de palabra y sólo he podido hacer llegar mi mensaje a X. a través de la ayuda de Z. En realidad lo he hecho por Z. porque es muy amigo de X. y le ponía triste la situación que se había creado. Yo también era muy amigo de X. hasta que pasó lo que pasó. Ahora quiero tener a X. lejos de mí.

Justo cuando iba a atravesar la puerta de la ley Z. me ha dicho que X. está dispuesto a hablar. Hemos establecido una cita el día que acaba el verano porque ahora Z. está en el sur y X. debe estar por el mundo con lo que creamos X. y yo.Tendré que escuchar las palabras que X. va a decirme. Espero de corazón que lo que escuche me impida atravesar la puerta de la ley.

“La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro”

Lo mejor de quedarse en agosto en Madrid es que hay muchos menos coches. Hoy ya empieza a estar todo como siempre, los coches han vuelto y las calles y carreteras empiezan a estar llenas de ellos. Por cierto, sabían que la Organización Mundial de la Salud ha oficializado por fin algo que los estudios científicos llevan algunos años demostrando: que el humo que generan los motores diesel causa cáncer.

Hoy me he encontrado con estos dos seres extraños sobre la mesa de una casa y, mientras los fotografiaba, me ha ocurrido algo curioso, me ha dado la sensación de que se estaban riendo de mí. Intrigado por lo que me estaba sucediendo, decido acercarme más a ellos y me quedo petrificado cuando me susurran al oído lo siguiente: después de miles de años provocando nuestra extinción, ahora os toca a vosotros.

Siempre que cargo el coche al final de cada Agosto para regresar a Madrid empieza a sonar la canción El final del verano del Dúo Dinámico. Esa canción aparece en el último capítulo de Verano Azul, cuando todos los niños que han pasado mil aventuras en Nerja regresan a su casa en la ciudad. La serie Verano Azul es la mejor enciclopedia que se ha escrito sobre el veraneo de unos niños.

Mi personaje preferido era Quique porque me recordaba a mí. Un niño con un poco de michelín que pasaba desapercibido en un grupo en los que todos tenían una habilidad o cumplían un rol. Quique no era nadie, todos recuerdan a Bea, a Javi, a Tito, a Desi, a Pancho o al Piraña pero todos han olvidado a Quique. Para mí Quique era el personaje más misterioso, siempre me han atraído los pringaos.

Una vez hablando con un fotógrafo amigo mío me dijo que Quique el de Verano Azul era su tío. Insistí mucho en que quería conocerle y una vez mi amigo invitó a su tío a unas proyecciones de fotografías que organizamos en Gran Vía. Cuando reconocí a Quique salí corriendo hacia él y le abracé muy fuerte diciendo “No sabes lo que has significado para mí”. Quique se quedó flácido y su mujer me miraba sorprendida y asustada, ella decía que nunca nadie le había reconocido.

Quique gestionaba unas zapaterías y su mayor afición era la fotografía. En la fotografía acabamos todos los fracasados, Peter Parker también. Hoy muchos fotógrafos regresamos a Madrid para afrontar un futuro incierto en el que no sabemos cuáles serán las nuevas reglas del juego una vez consumido el verano.

K. tiene tantas cosas buenas que hasta es dueña de un río que parece un lago: un lugar secreto en el que comenzamos el verano con una fiesta de San Juan y en el que lo cerramos navegando en piragua…

Hoy es uno de septiembre, primer día del calendario laboral 2012-2013. Declaro, conjurando aquellas célebres palabras del escritor Robert Walser, “que es una hermosa mañana y que me viene en gana dar un paseo (…) Que me encuentro en un estado de ánimo romántico-extravagante que me satisface profundamente”, por lo que me he propuesto caminar hasta un parque cercano con la intención de permitir vagar libremente a mis pensamientos por si me asaltara alguna idea aprovechable de cara a la temporada que hoy empieza.

Aún no he recorrido la avenida que da acceso a los jardines del parque, cuando me sale al encuentro un joven vestido con indumentaria de torero: pantalón ceñido, chaquetilla y medias. La circunstancia es tan insólita, que me dispongo a formalizar un retrato del joven. “¿Podría -pregunto con timidez- hacerte una fotografía?”

Mientras compongo el retrato, cavilo sobre las circunstancias que han traído a este torero -si lo es- hasta el parque. Me pregunto si ha tomado conciencia -como yo he tomado- de que hoy es el primer día del mes de septiembre y ha venido -igual que he venido yo- a reflexionar sobre sus circunstancias y su futuro inmediato. Me inquieta entonces imaginar que en el retrato del chico pudieran quedarse grabados sus pensamientos. Que del mismo modo en que la cámara registra cada costura de los bordados de su camisa barroca, se dibujen con idéntica nitidez los pliegues de los desvelos instalados en el interior de su cabeza.

“¿Quedan fotografiadas las preocupaciones dentro de la cavidad ósea del cráneo?” -me pregunto en voz baja-.

Tras la brevísima sesión de fotos me descubro desbordado por este asunto: el de las ideas fotografiadas. Ahora contemplo a los demás paseantes del parque con otros ojos: Un hombre se ha abrazado a un árbol, “¿porqué lo hace? ¿en qué pensará?” Una pareja que camina cogida del brazo se ha detenido a la sombra de un seto. El hombre se ha percatado de que les fotografío. Ella no. La mujer parece que está contemplando otro universo, el paisaje del lado anverso del rostro, un horizonte de manifestaciones por debajo de la bóveda del cráneo.

Y es que hoy no es cualquier día. Es día uno del mes de septiembre: Suben el IVA y el IRPF, entra en vigor una violenta reforma sanitaria… Veo a un padre con su hijo en brazos e imagino que estará valorando el encarecimiento de los productos y servicios escolares, los importantes recortes en becas y ayudas para la enseñanza pública. A todo esto hay que sumar las otras ansiedades que nos ocupaban con anterioridad: el abaratamiento del despido, el copago, el endurecimiento de las prestaciones por desempleo… En fin, que la realidad deviene cada día más tóxica y hostil para todos.

“Soy actor” -me confiesa el chico del traje de luces cuando me ve salir del parque-.

“Mucha mierda” -le respondo-.

Cuando despertó la crisis todavía estaba allí.

A muchos de mis mejores amigos no los veo más que un par de veces al año. Siempre lo pasamos bien: nos conocemos tanto que no hace falta dar muchas explicaciones de nada. Basta con reír, beber, bailar y, si se tercia, cantar “Chiquilla”.

 

Cuentan que para hacer llorar a los niños de la foto,les daban caramelos que les arrebataban posteriormente.
Con estos retratos, Jill Greenberg quería reflejar la frustración que sentía con la administración Bush y con el fundamentalismo cristiano en los Estados Unidos.
Deberíamos llamar a la autora para unos nuevos retratos, los de todos los ciudadanos que se sienten estafados con lo que les están quitando en estos días, y no son precisamente golosinas.

El día de hoy comienza con la presencia de lo que se llama “Luna Azul”, término con el que se nombra a la segunda luna llena que aparece durante un mismo mes. Esto sucede aproximadamente cada dos años y medio y, en verdad, esta luna no tiene un color azul. Parece ser que, en realidad, su nombre deriva de “betray moon”, que viene a significar luna traidora. Es curioso, hoy, coincidiendo con esta luna, entrarán en vigor una serie de decretos ley que hace poco parecían impensables. Según nos dicen, la realidad del momento hace que su aplicación sea inevitable pero, como viene siendo habitual, son medidas desfavorables para muchos y propicias para unos pocos. Todo en este día nace bajo el signo de la traición.


El paisaje que se ve desde la terraza de la casita de campo familiar no es especial ni atractivo, pero lo llevo observando desde hace 36 años.
Esta es mi última noche de verano…

Cuando tenía unos 11 años me perdí durante varias horas en un bosque. Fue una de las peores experiencias de mi vida. Desde entonces, ir al campo no me gustaba demasiado ya que me recordaba el miedo y la soledad que pasé en ese momento. Años después, pude quitarme esta sensación cuando unos amigos y yo atravesamos durante casi toda una noche un bosque. Desde entonces, siempre que puedo, vuelvo a pasear por el campo cuando cae el Sol. Espero a que se vaya la luz, apago mi linterna y me pongo a caminar. Es una sensación extraña pero placentera. Cuando regreso del paseo me siento bien, no ha ocurrido nada, he superado mis miedos.

Cuando construyeron la Torre Eiffel los artistas de su época dijeron que aquello era un monstruo de hierro. Ahora no conozco a nadie que no le guste. Está claro que o estamos todos locos o tenemos tendencia a mantener poses.

La última vez que subí a la punta de la torre creía que aquella cápsula iba a llegar al cielo. En mis cálculos habíamos sobrepasado con creces los 330 metros. Es increíble que aquella estructura la hubiera imaginado un ser humano y aun más increíble que esa persona convenciese a otros de que era posible de realizar.

Esta mañana hemos construido en familia una puzle en 3D de la Torre Eiffel. Nos sentíamos como Gulliver observando el crecimiento lento de la torre. Cuando llegábamos a la coronación me he puesto decimonónico, he colocado un falso bigote con un dedo arqueado sobre mi boca y he pronunciado solemnemente unas palabras: “Es un pequeño paso para la humanidad pero un gran reto para una familia”

Las bicicletas y Julio Verne son para el verano. Los paseos en bici y las aventuras de Verne que leíamos durante las siestas, tienen una relación cercana porque fueron nuestro primer contacto con la libertad.

Esta mañana en la bici me he puesto el audiolibro de Viaje al Centro de la Tierra. Pedaleaba a muerte cuando el profesor Lidenbrock, su sobrino Axel y el islandés Hans se quedaban sin víveres y en la más completa oscuridad en las profundidades de la Tierra. Lo que mola es que sabes que escaparán de semejante situación, que lo imposible se realizará.

La bicicleta ha pasado junto al yacimiento Paleontológico de Pinilla del Valle. Allí encontraron los únicos restos de Homo Neandertalensis de la Comunidad de Madrid. El lugar es una especie de Atapuerca a la madrileña donde los paleontólogos han descubierto huesos de rinocerontes, uros, tigres o hienas de las cavernas. Emocionado por esos datos que conozco e inspirado con el sonido que emiten mis cascos redirijo la bicicleta hacia la Cueva de la Buena Pinta que así se llama el lugar. Sólo tengo unas pocas galletas, una linterna y un bidón de agua de la bici, pero con este mínimo equipaje me dispongo a emprender una gran aventura y sólo espero que cuando regrese a la superficie el mundo se haya arreglado.

Hoy he visto uno de pelaje blanco y con los ojos azules. No tenía ni idea de que existieran caballos con los ojos claros. Esto me pasa por ser más de ciudad que las farolas.

El verano arrancó con un déficit pluviométrico importante. Las precipitaciones de la primavera no consiguieron paliar esta falta de lluvias y humedad que venimos arrastrando desde el 2011. Este verano está siendo muy duro para el bosque y la agricultura, el suelo está demasiado seco y los índices de humedad son dramáticos. Esperemos que el otoño arranque con una perspectiva más positiva, aunque yo creo que no va a ser así.


Desde 1945, todos los últimos miércoles del mes de agosto Buñol celebra su fiesta mas grande.
Es de esperar que a partir de septiembre, el gobierno continuará lanzando “otros tipos de tomates” que os iremos contando.

Veintinueve de agosto, cincuenta mil participantes, ciento veinte toneladas de tomates, cinco caminones, cuatro mil japoneses, mil australianos, trescientos mil euros.
Cifras y más cifras para una desmesura de tomate en Buñol.
No tengo cifras sobre el tomatazo que corona la rotonda, esos lugares habituales de la desmesura escultórica en estos tiempos.
Lo que parece seguro es que necesitamos una catarsis, aunque sea ésta la del tomatazo.

Mis relaciones con la caza siempre han sido en verano y siempre han estado inducidas por mi entorno. He tenido encuentros con renacuajos, serpientes, lagartijas, conejos, jabalíes, rabilargos o ardillas. No puedo presumir de haber sido un buen cazador aunque genéticamente estaba sobradamente preparado. Los animales siempre me han dado pena y miedo y podría definirme sin vergüenza como un auténtico cobarde.

Hoy mi cuñado Marcos se ha llevado a los niños a cazar cangrejos al río. Los cangrejos de río tienen una historia paralela a la de los hombres. Primero los arroyos estaban ocupados por los cangrejos autóctonos. Después se introdujo en el ecosistema el llamado cangrejo americano y acabó con el autóctono. Ahora un nuevo cangrejo llamado señal ha echado al americano. Después vendrá otro cangrejo más fuerte y luego otro y así toda la vida. Los hombres, como los cangrejos, desde el principio de la evolución nos hemos dedicado a invadir otras tierras y a joder a los demás. Así ha sido siempre y así será.

En muchas zonas se permite cazar el cangrejo señal. En realidad es una maniobra para exterminarlos. Nadie tiene pena de una especie invasora como esta que además es caníbal. Nosotros hemos cogido los cinco cangrejos y los hemos soltado unos kilómetros hacia abajo en el río Lozoya. No los hemos matado pero los hemos condenado a un exilio forzado en un tramo de río desconocido para ellos. Ha sido una maniobra parecida a la que los hombres hicieron con Moisés.

(Del lat. absurdus)

1. adj. Contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido. U. t. c. s.
2. adj. Extravagante, irregular.
3. adj. Chocante, contradictorio.
4 m. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. Diccionario de la Lengua Española. Vigésima segunda edición.

Los ocho metros cúbicos de la piscinita que hizo mi padre en el huerto estaban hoy más concurridos que nunca.

Este último verano, como siempre, ha estado junto a mí, en los buenos y en los malos momentos. Ellos dirán que no es necesario pero he sentido la necesidad de agradecérselo infinitamente.


Sin palabras.

Bocadillo de tortilla de patatas con pimientos verdes fritos, nevera con botellines helados, pantalón largo, chaqueta… Todo preparado para disfrutar de uno de mis mayores placeres: ir a la sesión doble del cine de verano. Lástima que los de atrás no paren de hablar sobre que han encontrado la gasolina dos céntimos más barata en un centro comercial… A ver, sí, ya se ha callado. No quiero saber nada durante las próximas cuatro horas. Las películas de hoy nos son especialmente buenas pero me da igual, para mi este es un placer que espero que nunca se acabe.

Mi abuela Benita tiene 96 años. Ahora vive en una residencia situada en un pueblo que se llama El Álamo y cada vez que voy a visitarla creo que me voy a encontrar con el Séptimo de Caballería.

Mi abuela nació en una choza de cabreros construida con ramos a los pies del monte de Guisando. En ese mismo lugar cuatro siglos antes, una joven de 17 años fue nombrada heredera al trono de Castilla. Esa mujer se convertiría en Isabel La Católica y en su reinado se gestaría el gran imperio español. El padre de mi abuela no pudo dejarle ningún reino. Era el hijo bastardo de algún rico y fue abandonado en el Real Hospicio de Madrid. Allí se le impuso el apellido común de Aparicio que se le daba a todos los desheredados.

Hemos traído a mi abuela unos días al pueblo. Mi prima la ha llevado en un 4×4 a la sierra para que vea la diminuta casilla de piedra en la que vivió tantos años y en la que nació mi madre. Apenas reconocía ya el lugar. Le he enseñado fotografías hechas con mi iPhone. Me ha parecido que intuitivamente ha intentado ampliar la imagen desplazando sus dedos por la pantalla. Después me ha comentado algo que me hace pensar que mi abuela esconde secretos de espía:
“ ! Hacen cosas que parece que son mentira!…! Pero que no harán si han conseguido el hombre artificial! ”


Hoy ha salido publicado en el diario Levante-EMV una breve noticia con la fotografía del post de ayer del incendio de Chiva.
Mi amigo Juan me ha dicho que la fotografía se parece a un Turner.


Después de un mes de viaje anárquico y un retiro monástico meditativo me acerco a unos pliegos de papel con letras y fotografías impresas que se hacen llamar periódicos: “Industain Times” y “The Times of India”. Busco alguna noticia que me acerque a “S-PAIN”, como la reciente portada de The Economist. Encuentro tres referencias que exaltan mi nostalgia del terruño: la goleada del Barça al Madrid, la oferta para lectores que describe las bondades de la fregona (no te manchas las manos, evita el dolor de espalda, puede limpiar cualquier tipo de superficie: madera, ventanas, coches….) y un concurso de feos en el mismo Bilbao. La reinserción en sociedad va a ser dura.

A., J. y yo hemos celebrado hoy nuestros cumpleaños ya que caen con pocos días de diferencia. En la familia de A. hay una curiosa tradición que consiste en poner en las velas un año más del que cumples. Según su creencia, esto significa buen augurio, así te aseguras que el próximo año las estarás soplando de nuevo. Hoy, debido a nuestras edades, se ha creado este número: 365, los mismos días que tiene un año. Antes podías intentar hacer planes a años vista, ahora a ver como estamos cuando se cumplan esos días que marca la tarta, pero he de decir que esta coincidencia me ha alegrado, espero que, por fin, sea un buen año para todos.

Hoy estoy seguro que Neil Armstrong no volverá a bajar por la escalerilla del módulo lunar. Ahora tendrá tiempo de sobra para hacer brochetas con los elementos del espacio interestelar.

ARGIFRAN era el nombre del primer cine al que entré, siendo muy niño. No era un nombre cinematográfico, no hacía alusión a ninguna película clásica o actor famoso. Simplemente era el acrónimo de Argimiro y Francisca, mis tíos y padrinos, que lo regentaban.

Me acuerdo que mi tío contaba siempre que llevó la luz al pueblo. Tampoco lo decía como una metáfora de haber llevado la cultura o al menos el entretenimiento, sino que literalmente había llevado la luz al pueblo, pues con el cine llegó la primera línea de energía eléctrica.

Aquel era un lugar mágico, en el que yo me divertía en la sala de proyección rebobinando cintas o recogiendo los trocitos de películas sobrantes de los cortes y empalmes, y los restos de los carbones que utilizaba la impresionante máquina, al menos  desde los ojos de un niño, para llenar de luz la pantalla. Aquel también era el lugar en el que los reyes magos recogían cada año las cartas de los niños con sus pedidos de juguetes.

El cine cerró, por falta de espectadores, en alguna crisis lejana en el tiempo y ahora sólo queda un espacio vacío, donde antes estaban las butacas de madera, con los restos de los cascotes del techo que se hundió.

Si hacemos caso a algunas informaciones muchos otros cines que ahora conocemos cerrarán y acabaremos utilizando el titulo de la canción de Aute para referirnos a gran parte de las salas donde vimos hasta hace poco esas películas que tanto nos gustaron y las que no tanto, esa obra de teatro que nos impresionó o nos aburrió, y los conciertos que recordaremos siempre u olvidamos nada más salir.

Que no cunda el pánico. Siempre nos quedará el interés general, la tristeza de algunos como noticia y colgar banderas en los balcones.

Como cada año por estas fechas las carreteras de ciertos lugares de Extremadura se tiñen de rojo, pero esta vez por un motivo de celebración. Son los tomates que caen de los camiones que los trasportan y son aplastados por los vehículos a su paso.
Algunos quedan en la cuneta como muestra de una extraña abundancia en estos días.


“…el fotógrafo no tiene un clase social concreta que lo acoja. No es ni un obrero ni un empresario, ni un finolis ni un granuja, pero es capaz de desempeñar cualquiera de estos papeles y muchos más. Para mí, el fotógrafo practica siempre el transfuguismo social.”
Xavier Mirerachs

Gran parte de culpa por la que elegí esta profesión es por la cantidad de diferentes experiencias que pasa un fotógrafo a lo largo de su vida; un día estás andando por un glaciar, otro día estás cruzando una península sin rumbo, otro día estás en la unidad de cuidados intensivos de un hospital, otro día estás buceando con tiburones, otro día retratando a un personaje relevante o cubriendo un concierto o una manifestación, otro día visitando unas ruinas romanas, otro día estás caminando por unas playas muy hermosas impregnadas de Historia, otro día estás contemplando un paisaje arrasado por las llamas, otro día estás intentando localizar un pueblo con tan solo un habitante, otro día estás viendo como la gente se tira miles de tomates a la cabeza, otro día visitas una cárcel (y no porque hayas cometido un delito!) y otro día simplemente paseas por placer e intentas hacer una buena fotografía…
Todas estas experiencias y muchas más quedan impregnadas en una imagen, pero sobre todo quedan impregnadas en la persona que las hace, ese personaje que está capturando ese preciso instante detrás de la cámara.
En estos últimos años gracias o por culpa de la fotografía digital y una crisis profunda de valores (entre otras muchas más cosas), esta profesión está en un proceso de transformación y desvalorización continua, a mi juicio estamos sufriendo el mayor cambio desde que se inventó esto de captar la luz. Yo siempre diferenciaré a un fotógrafo de un señor con cámara.
Hoy he tenido otra de esas experiencias por la que quise ser fotógrafo. Esta mañana he “sufrido” un ducha no deseada por un hidroavión.


A dos kilómetros de la casita donde veranea mi familia desde siempre, se ha producido un incendio, todavía se desconocen las causas. Afortunadamente se han quemado muy pocas hectáreas y no ha habido que lamentar daños personales.
Hoy he vivido en primera persona la tragedia de todos los veranos.


Esta mañana he tenido que salir corriendo a cubrir un suceso muy común de todos los veranos.
Normalmente me suelen ayudar a editar, en este caso le he pedido opinión a una persona con 93 veranos de conocimientos, experiencia y observación de su entorno.

Jóvenes con exceso de curriculum para encontrar trabajo, diputados que las pasan canutas con un sueldo mensual de 5000 euros, recorte de prestaciones para estimular la búsqueda de empleo, familias tipo que ganan 8000 euros al mes con ayudas a desempleados.

En ocasiones parece que no sólo hemos perdido el norte económico, sino el respeto a la inteligencia.

El 15 de agosto el tren hotel Lusitania que unía Madrid con Lisboa pasó por última vez por esta estación de Arroyo de Malpartida en Cáceres. Desde esa fecha el Lusitania hará un camino más largo hacia Lisboa a través de Salamanca. Decisiones empresariales y políticas que desarrollan zonas y hunden en la misería a otras. Parece que se avecina la muerte para el mítico poblado ferroviario orgullo de Extremadura que llegó a albergar a mil personas y que en la actualidad sólo tiene cuarenta que añoran en sueños el sonido del chirriar de las vías.

Los clientes de los fotógrafos están desapareciendo. El tiempo libre nos hace buscar formas alternativas de buscarnos la vida o de costearnos las vacaciones. Hace un mes mandé una fotografía hecha desde una ventana a un concurso de un programa de radio. El premio para la mejor foto era dos noches, una cena y una sesión de SPA en un hotel de lujo. Resulta que me tocó y ahora estoy disfrutando del premio en Cáceres.

Junto al hotel hay un campo artificial de nidos de cigüeñas. Están vacíos como esas ciudades fantasmas que en España proliferaron con el boom inmobiliario. La crisis no respeta ni a las aves, todas las cigüeñas han sido desahuciadas porque no podían pagar el alquiler.

ESTUDIO RAJWANT Y COBERTURA DE VIDEO.
Cobertura en video digital (3CCD) y diferentes funciones en fotografía digital.
Porfolio fotográfico: Fotografía en distintas localizaciones con naturaleza.
Sesión de Reiki y clases de cocina. Móvil: 09719723123

Laia aún no habla, pero es evidente que entiende lo que decimos. Cuando escuchó que planificábamos el final de las vacaciones, nos animó a jugar con ella:

“¿Dónde está Laia?”

- Leña de naranjo: Gratis
- 1 vaso de aceite de oliva virgen extra: 0,68€
- 1 pollo de granja: 7,39€
- 1 conejo: 8,78€
- Garrofón y Bajoqueta: 1,50€
- 3 tomates: 0,81€
- 1 diente de ajo: 0,10€
- Pimentón y colorante: 0,10€
- 8 litros de agua de tierras valencianas: 0,20€
- Sal y romero al gusto: 0.10€
- 1,5 Kg de arroz: 2,02€
21,68€ es lo que cuesta una paella para 15 personas.
Que el dinero no da la felicidad lo llevamos escuchando desde siempre, pero en esta última década se ha creído lo contrario.
21,68€ es lo que cuesta un día de amistad, tradición y alegría. No estoy hablando de austeridad.

La medianoche ya ha pasado, empieza un nuevo día. Cada vez hay más ventanas que se encienden. La gente que se ha podido ir de vacaciones está regresando. Septiembre se acerca.

A. y A. tomaron el testigo de manos de su padre en la difícil tarea de regentar un bar. De toda la vida se ha llamado “Dos por Uno”, los del barrio lo llamamos “Los hermanos”. El primer nombre le viene de que cuando se inauguró en 1962, a partir de una determinada hora, se hacía un dos por uno en las consumiciones para intentar capear esa difícil época y que entraran nuevos clientes. El segundo nombre tiene un punto cariñoso ya que siempre estos hermanos nos han tratado muy bien y se está muy a gusto en su bar. Este año, aparte de cumplir 50 años, han decidido ampliar el local, “con la que está cayendo” como dicen sus parroquianos. Pero ellos son tipos valientes, no se amedrentan ante las dificultades, “hay que seguir para delante”, como ellos dicen. Son superhéroes de barrio.

“Recesión se agrava; españoles enfrentarán más sacrificios” El Economista.mx, 1/7/2012

“España pide ayuda y ofrece sacrificios” El país, 26/7/2012

“El Gobierno llama al sacrificio en el “momento más dramático” y subirá el IVA el 1 de septiembre” Intereconomía, 13/7/2012

“El Rey pide “solidaridad y espíritu de sacrificio” para salir de la crisis” El Plural, 13/7/2012

Los estudios que realizó la estadounidense Irene Pepperberg con miembros de esta inteligente especie de loros africanos supusieron una ruptura con el antropocentrismo tradicional. Estos llegaron a poder combinar varias letras reconociendo algunas series de fonemas como palabras anteriormente aprendidas. Tal y como ella dijo, se demostró que hay un potencial de inteligencia “no humana, no primate, no mamífera que permite conocer el mundo de otra manera”, a no menospreciar la mente de un animal por el hecho de que su cerebro no se parezca al nuestro. Todo tiene un precio, tal y como reza el anuncio que me hizo llegar a conocer a este yaco de cola roja: “Lo vendo por 600€ (en tienda cuesta 1200€) pero si os interesa lo podemos hablar ya que necesito el dinero urgentemente”.


A finales del verano pasado mi abuela tomó la decisión de retirar de su armario el albornoz, el traje de baño, las sandalias y el gorro. Estaba empeñada en que ya se estaba haciendo mayor para eso de bañarse en una piscina. Dentro de un par de meses cumplirá 88 años.
Este verano he echado de menos sumergirme con ella en la piscina. ¡Como le gustaba tirarse de bomba!…

Mi padre: Mira, está bajando la niebla de Somao.

Pepe: Qué dices, oh! Es Ángeles, que está quemando el arroz con leche.

Yo no creía a los mayores. Por mucho que me aseguraran que aquello era un depósito de agua yo estaba seguro que era el modulo lunar del Apolo XI y que llevaba allí desde 1969. Me quedaba por las tardes mirándolo esperando que descendiese Neil Armstrong por la escalerilla.

A la casa de mi abuelo al otro lado del embalse sólo puedo ir una vez al año, porque cada rincón tiene una historia y el ruido producido por todas ellas me vuelven loco. Allí debajo de la higuera están congelados los veranos de mi infancia. Nada ha cambiado, todo está en la misma posición; como si las piedras, los hierros oxidados y las casas derrumbadas formaran las estanterías del museo de mi vida.

He paseado con mi padre por las fincas muertas en las que se instalaron mis antepasados hace más de cien años en busca de un territorio que colonizar. Posesiones que se dividieron en delirantes trozos de terrenos entre hermanos que tenían a su vez familias numerosas. Mi padre sabe reconocer las señales de las lindes de las parcelas de mi abuelo, cruces rascadas en el granito, comidas por el musgo. Mojones irreconocibles en el paisaje que me intenta transferir. Son terrenos con pendientes imposibles, lugares olvidados con decenas de casas inacabadas de aquellos primos que soñaron con volver a los orígenes, que se imaginaron un día regresando al reino del cardo y la víbora.

Sólo una cosa ha cambiado. Por la noche, bajo la higuera, ya no están las teas encendidas, un generador ilumina tres bombillas que dan al espacio un aire de verbena. He pedido a mis tíos que contaran a mis hijos de nuevo como fue la nave espacial que vieron sobre las montañas. El relato ha sido idéntico. Luego hemos hablado de maquis, del mítico maquis Ángel y su figura recortada a contraluz levantando su metralleta al aire y de la noche que sonó una orquesta invisible por el valle. Historias que la higuera ha escuchado mil veces y que sólo deja que se cuenten debajo de ella.


A mi abuela le gusta cantar antes de las tormentas.

H. es el mejor frutero del barrio: simpático, atento, honesto y con idiomas. Si el verano ha sido duro para todos, para él lo ha sido especialmente: ha resistido el Ramadán abriendo todos los interminables días hasta perder 7 Kg. rodeado de fruta, sin beber ni comer

 


Hoy hemos esparcido las cenizas de Kigaly.
La verdad es que nunca hubiera imaginado que este acto pudiera transmitirme tanta libertad y paz al mismo tiempo. Sus cenizas estuvieron casi un mes en casa llenando de alguna forma el vacío que nos dejó. Ahora, están en todos sitios.
Gracias por todo.